Cruzada contra la mediocridad
Escrito por: david8aA despecho de los que quieren que no escriba nada personal, les cuento que terminé la tesis y fui ayer en la noche a la Universidad Católica en Quito a presentarla.
No contaría este tema personal si no fuera por lo que encontré en el camino hacia mi facultad: patrulleros, decenas de policías, estudiantes coreando “patria, tierra sagrada…” y la limosina presidencial.
Me quedé en el grupo de gente esperando que salga Rafael Correa hacia su auto. Cuando el Presidente salió, los casi 30 estudiantes apostados a la puerta del Centro Cultural de la U corearon la canción. Las chicas le tomaban fotos con el celular, muchos le dieron un apretón de manos y otros le gritaban fascista.
Yo no tomé fotos, ni saludé ni insulté.
Le aconsejé (gritando, en medio de la bulla):
- No sea fosforito, señor Presidente!
- Contra la mediocridad, tenemos que ser implacables…
- (desesperanzado): Ahi sif, claro, dale correa…
Recuérdese que el mismo miércoles, en la mañana, le había dicho incompetente al Superintendente de Bancos.
El caso es que Correa es impermeable a las críticas. Me pregunto si aceptará disculparse cuando cometa un error, como pide a la prensa que se disculpe cuando comete errores.
La verdad es que hay que reconocer que estamos rodeados de mediocridad: solo para poner un ejemplo en la prensa, el domingo el diario Hoy anuncia que César Alarcón será candidato por los libertarios, cuando en realidad es del Movimiento Libertad, ideológicamente opuesto al grupo Libertario, pero con nombre parecido.
Veamos la televisión y escuchemos la radio para hallar más mediocridad.
Y en la vida diaria estamos rodeados de mediocridad. Ludovico se defrauda de su bosque encantado semana tras semana, yo me topo cada día con mucha gente que no hace bien su trabajo, el mensaje a García parece que hubiera sido libro prohibido en todas las escuelas del país…
Si, puedo reconocer todo eso, pero creo que si uno se amarga por el mar de mediocridad, terminará suicidándose. Bueno, pues Correa tanto critica y tan furioso se pone que ya cansa. Y hasta le puede hacer daño a su salud.
En el plano político, el gobierno parece dar una impresión de autoritarismo y eso afecta la posibilidad de lograr consensos con grupos ciudadanos que no tienen relación con las mafias. Correa ha decidido iniciar una cruzada contra la mediocridad, que como objetivo suena bonito, pero pierde en las formas. Es como impartir el evangelio a punta de lanza y conquistar Jerusalém a la fuerza.
Ya no se estila hacer eso, señor Presidente.
Si Correa aprendiera a ser más mesurado en lo que dice, no cayera en contradicciones. Ya dijo que quería meter preso a los restituidos y la fiscal, con tal de quedar bien, dio paso a la denuncia sin siquiera haber reconocimiento de firmas de los denunciantes mantelistas. Al Super de Bancos le manda al diablo en la mañana y ya en la tarde el funcionario, muy rastrero, le da la razón y posesiona a la amiga de Correa.
Como dice el dicho, uno es esclavo de lo que dice, y el Presidente está diciendo mucho, todos los días. Y ya le criticaron por eso Guillermo y Efecto Drago. Eso sí es serio.
