Tips para votar 1: Vote por uno menos

Escrito por: david8a

1votos

De acuerdo a datos matemáticos, es mejor votar por 23 candidatos en la lista nacional y, en todo caso, por uno menos del máximo de candidatos en cada papeleta provincial.

Evidentemente, si a más de esa fórmula, se vota en plancha (es decir, plancha menos uno), se potencia aún más el voto. La idea es que la raya “suelta” vale más que la raya que forma parte de la plancha.

A continuación la explicación que realiza Vicente Albornoz en El Comercio:

Artículo publicado el domingo 23 de septiembre:

‘Un voto que vale 2,33’
9/23/2007
Por Vicente Albornoz Guarderas

Ese fue el título de un artículo que publiqué en noviembre del 2006, en el que criticaba el sistema de votación que se había utilizado en las elecciones legislativas de octubre de ese año. Lo criticaba por parecerme poco democrático y demasiado confuso. Desgraciadamente, las pocas críticas que se hicieron en esa época fueron desoídas y para las próximas elecciones se están manteniendo muchas de las normas absurdas del año pasado.

El problema empieza en que esta no es una elección entre personas. En realidad, los cientos de fotografías que aparecen en cada papeleta no son más que un engaño para hacernos creer que podemos elegir entre personas, pero no es así. La dura realidad es que esta es una elección en las que están compitiendo listas. La pelea no es entre las personas que son candidatos, sino, entre las diferentes listas.

Vamos al comienzo. Hay dos tipos de votos: en plancha y entre listas. El voto en plancha ocurre cuando usted vota por todos los candidatos de una lista. El voto entre listas ocurre cuando usted vota por candidatos de dos o más listas. El lío comienza cuando se quiere sumar los votos en plancha con los votos entre listas, operación regulada por el artículo 105 de la Ley de Elecciones.

El primer paso es establecer por cuántos candidatos votaron, en promedio, quienes lo hicieron entre listas.

Después se dividen los votos entre listas para ese promedio y así, ya divididos, se los suma a los votos en plancha y se obtiene la votación consolidada.

En las elecciones de octubre 2006, los pichinchanos que votaron entre listas lo hicieron, en promedio, por seis candidatos, a pesar de que podían hacerlo hasta por 14. Si en esta provincia usted votaba por seis, su voto valía igual que uno en plancha. Si votaba por 13 candidatos, su voto valía por 2,1 votos en plancha y si lo hacía por 14 (de al menos dos listas), su voto valía 2,33. Al mismo tiempo, si sólo votaba por uno, su voto valía 1/6 de un voto en plancha (el hecho de que la unidad de medida sea el voto en plancha confirma que esta es una pelea entre listas).

De manera que si usted quiere favorecer a una lista específica en Pichincha, lo ideal es que le dé 13 votos. Darle 14 votos sería un voto en plancha y eso vale menos. Para el caso de la votación nacional, es mejor que le dé 23 votos a su lista preferida en lugar de los 24 que le podría dar. En Guayas, 17 da más que 18, en Manabí siete da más que 8 y en Azuay 4 da más que 5. Y todo eso es muy absurdo, y muy real.

Luego de todas estas sumas, promedios y divisiones, recién empieza la repartición de escaños. Ese sistema de asignación es tan complejo que merece otro artículo para explicarlo. Valga señalar, únicamente, que promueve la fragmentación en la asamblea.

Quiero concluir de una manera similar a mi artículo del año pasado: el sistema es demasiado complejo, rompe con principios democráticos básicos y debería derogarse. La solución es reintroducir el sistema que se usó en 1998, aquel sistema por candidatos y sin plancha, en el que si usted quería que alguien gane lo único que tenía que hacer era votar por esa persona. Claro que eso era demasiado simple para quienes nos quieren engañar.


Y otro artículo, con el mismo título, publicado el 19 de noviembre de 2006:

Un voto que vale 2,33
11/19/2006
Por Vicente Albornoz Guarderas

El sistema de elección en listas aplicado en las últimas elecciones tiene dos gravísimos defectos. El primero es que resulta demasiado complejo y poco transparente para el votante. Explicar en detalle el mecanismo pudo resultar mucho más largo que explicar el plan de gobierno de los candidatos y, por lo tanto, es casi seguro que al momento de la votación nadie pudo predecir el efecto de su voto.

Pero el mayor problema es que se rompió uno de los principios básicos de cualquier elección democrática pues no todos los electores tuvieron el mismo peso y, para complicar la cosa, el peso de cada voto dependió de la decisión de los restantes electores. Por ejemplo en Pichincha, donde se elije a 14 diputados, si una persona votó por 14 candidatos de diferentes partidos, su voto tuvo 2,33 veces más peso que si lo hizo por los 14 candidatos del mismo partido. Todo esto se desprende de un interesante estudio que Diego Carrasco y David Molina están por publicar en ‘Carta Económica’, de Cordes.

Para explicar el tema, sigamos en Pichincha, donde 543 000 votantes depositaron votos válidos en plancha y 202 000 depositaron votos selectivos. Dado que, en promedio, las personas que dieron un voto selectivo marcaron seis candidatos, se creó un ‘ponderador’ que dividió los votos personalizados por 6 para luego sumarlos a los votos en plancha. De esta manera, si una persona dio un voto selectivo por seis candidatos, su peso equivalió a quien lo hizo en plancha. Pero si alguien votó por 14 candidatos de diferentes partidos, entonces su peso tuvo un valor 2,33 veces superior a las planchas.

En otras palabras, si usted quería que gane un partido en especial tenía que darle 13 de sus 14 votos a ese partido y regalarle un voto a otro partido. Y esa es la estrategia sencilla, porque suponemos que usted quería que gane un partido, pero si quería que gane un candidato en especial la cosa era aún más compleja. Lo que tenía que hacer es votar por su preferido y, de los restantes 13 candidatos de la lista, debía votar por los 12 menos opcionados (en la práctica, algo casi imposible de hacer).

Si hasta ahora el sistema le parece complejo, entonces prepárese para lo que viene pues cuando ya se tiene la suma de los votos en plancha más los selectivos divididos para el ponderador, entonces recién se empieza a aplicar el sistema D’Hondt en el cual el total de votos de cada partido se divide para 1,2,3,4, etc. y se escoge los 14 cuocientes más altos para decidir cuántos diputados tiene cada partido. Luego, de los partidos que reciben diputados se ve quiénes son los más votados y se les asigna la curul. Cabe resaltar que el famoso D’Hondt ya fue declarado inconstitucional.

Volviendo al inicio del artículo, queda claro que el sistema es demasiado complejo y que rompe con principios básicos de la democracia. La conclusión es que debería derogarse de un plumazo lo más rápido posible. Y la solución es sencilla: reintroducir el sistema que se usó en 1998, aquel sistema de votación sin plancha y por candidatos en el que si usted quería que alguien gane lo único que tenía que hacer era votar por esa persona. Claro que eso era demasiado simple para quienes quieren engañarnos.


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4 Comentarios a “Tips para votar 1: Vote por uno menos”

  1. Diego Carrasco dice:

    En diciembre de 2006, en un artículo sobre el analisis de los resultados de las elecciones parlamentarias del 2006, publicado en Carta Económica de Cordes, se advirtió el efecto del ponderador y ese artículo sirvió de insumo para el editorial de Vicente Albornoz, publicado en El Comercio en diciembre de 2006 al que se refiere en este nuevo artículo. En efecto si se vota por todos menos uno el voto tiene un valor superior. El artículo al que hago referencia lo escribi con David Molina y lo transcribo a continuación, lamentablemente no se pueden copiar los graficos y tablas.

    ELECCIONES PARLAMENTARIAS 2006

    DIEGO CARRASCO
    DAVID MOLINA

    En las recientes elecciones legislativas se aplicó un nuevo método de asignación de escaños. Este método revive al método D’hont (declarado inconstitucional) con la modificación de que la votación entrelistas fue ponderada.
    De acuerdo al autor, el método parte de asignar a cada persona un voto, pudiendo el elector dividir ese voto hasta por el número total de escaños a asignarse en cada uno de los distritos electorales provinciales. Así, si el elector, desea sólo votar por uno de los candidatos el elector podrá asignarle un voto completo, pero si desea votar por dos candidatos entregará 0.50 de voto a cada uno. En el caso de Pichincha el elector podrá fraccionar su voto hasta en 14 partes y los podrá asignar a cada uno de los 14 candidatos de su preferencia. Esta lógica funciona perfectamente cuando el elector vota por todos los candidatos de una sola lista, pues entrega un voto completo a toda la lista, el valor de su voto es sin ninguna duda de 1. El problema es para el caso de un elector que decide votar por un número menor a los escaños a asignarse en su distrito electoral, pues su voto (1) debería ser dividido para el número de casilleros marcados y a cada uno de ellos asignarles la porción del voto correspondiente. El método aplicado no contempla este cálculo, pues se lo debería hacer en cada una de las papeletas para establecer la intención de cada elector y reflejarla en los resultados, este mecanismo convertiría al escrutinio en más lento y complejo. La solución encontrada es establecer, entre los electores que optaron votar entrelistas, el promedio de casilleros señalados y a partir de aquello establecer el valor de cada voto. Con lo anterior, el elector pierde la capacidad de prever el valor y por tanto el efecto de su voto. En la práctica, el principio de que el voto de cada uno de los electores tiene el valor de uno, se pierde, pues el voto de un elector puede valer más de uno en perjuicio de un elector cuyo voto puede valer menos de uno. El cuadro 1 explica el número de escaños que se asignan en cada provincia, el valor mínimo del voto de un elector, en el caso de que haya marcado un solo casillero y valor máximo del valor del voto de una persona, cuando éste ha marcado tantos casilleros como escaños ha repartirse para esa provincia. Esta distorsión no se da para el caso de votación por una sola lista, pues en ese caso el voto siempre vale 1.

    Provincia escaños casilleros señalados Mínimo máximo
    PICHINCHA 14 5,97 0,17 2,35
    GUAYAS 18 8,31 0,12 2,17
    MANABÍ 8 3,84 0,26 2,08
    LOS RIOS 5 2,58 0,39 1,94
    IMBABURA 3 1,67 0,60 1,80
    ESMERALDAS 4 2,30 0,43 1,74
    CHIMBORAZO 4 2,48 0,40 1,61
    AZUAY 5 3,27 0,31 1,53
    TUNGURAHUA 4 2,70 0,37 1,48
    EL ORO 4 2,76 0,36 1,45
    COTOPAXI 4 2,79 0,36 1,43
    BOLIVAR 3 2,12 0,47 1,42
    LOJA 4 2,85 0,35 1,40
    ORELLANA 2 1,43 0,70 1,40
    CAÑAR 3 2,17 0,46 1,38
    SUCUMBIOS 2 1,47 0,68 1,36
    CARCHI 3 2,21 0,45 1,36
    MORONA 2 1,54 0,65 1,30
    NAPO 2 1,56 0,64 1,28
    ZAMORA 2 1,60 0,62 1,25
    GALAPAGOS 2 1,67 0,60 1,20
    PASTAZA 2 1,68 0,59 1,19

    En una anterior artículo se concluyó que los resultados con el nuevo método no variarían significativamente respecto a los resultados que se hubiesen presentado con la aplicación del método D’hont vigente para las elecciones legislativas de 2002, pues el elector votaba mayoritariamente en plancha. Los resultados ratifican esa hipótesis, pues el promedio nacional de electores que votan en plancha es de 73%, siendo las provincias de Galapagos y Guayas, las que más votación en plancha presentan (82% y 80%); y las provincias de Carchi y Loja (59% y 57%), las que menos votación en plancha presentan.

    Con este antecedente, los cambios suscitados por el cambio de método sobre la asignación final de los escaños es de dos casos, los dos a favor de Sociedad Patriótica, el primero, en la provincia de Pichincha, en detrimento del MPD, en cuyo caso PSP hubiera obtenido un tercer escaño; y el otro en perjuicio de Pachakutik en la provincia de Bolívar, caso en el que PSP hubiera obtenido el tercer escaño de tres en disputa. En estos dos casos relevantes el método permitió el aumento de las organizaciones representadas.

    El gráfico 2 presenta las variaciones que cada método genera en la composición del parlamento, si se hubieran aplicado los métodos que estuvieron vigentes en el pasado para las elecciones legislativas, el método de pluralidad utilizado en 1998, el método D’hont utilizado en el 2002 y el método D’hont con ponderador vigente. Los cambios son significativos. El Prian aumentaría su presencia en el caso del método de 1998, hasta llegar a 49 y el PSC perdería más aún su presencia legislativa hasta quedar con seis representantes.

    El número mínimo de organizaciones necesario para lograr un bloque mayoritario, de acuerdo con los resultados arrojados por el método vigente es, por primera vez desde 1979, de dos organizaciones. El número de organizaciones representadas disminuye significativamente, pues de 18 en el 2002, disminuye a 12 organizaciones, de las cuales 3 tienen 1 sólo legislador. La conformación de bloques parlamentarios, para lo que se requiere al menos 10 legisladores, es un derecho que después del anuncio de RED de no tener una actuación en conjunto con ID en el Congreso, se reduce a tres partidos (PRIAN, PSP, PSC), el resto de organizaciones deberá lograr alianzas legislativas que les permitan conformar bloques que faciliten su actividad legislativa.

    El Gráfico demuestra la evolución de la presencia legislativa de los partidos más grandes en las elecciones del 2002 y del 2006. Los que más han crecido son PRIAN y PSP, en tanto que los que han perdido espacio son PSC, ID y PRE que cuyo número de escaños se ha visto disminuido a la mitad y a la tercera parte de acuerdo con el caso.

    APLICACIÓN DE LA LEY DE CUOTAS

    La participación de mujeres en las listas para legisladores fue de un 46% del total de candidatos principales, contra el 54% de hombres dentro de las mismas listas. Sin embargo que el porcentaje de participación entre hombres y mujeres no refleja una distancia significativa, si se refleja una diferencia sustancial en el número de legisladores electos, pues en ese caso pues de cada cuatro legisladores electos 3 son hombres y una sola mujer. El gráfico demuestra que en la mayoría de casos los hombres ocupan el primer lugar de las listas y que en recién en el cuarto lugar de las listas son más los casos de mujeres, sin embargo, sólo cuatro candidatos que estuvieron en cuarto lugar fueron electos.

  2. Maria Mora dice:

    Gracias por sus explicaciones.
    El asunto por lo que veo es mas complejo de lo que me imaginaba (los numeros no son mi fuerte).
    De acuerdo a lo explicado por ustedes me da la impresion de que las cosas las presentan asi de dificiles, simplemente, porque es una manera cientifica de torcer la voluntad del ciudadano.
    De esta manera se aseguran de que esta no se vea reflejada en los resultados, sino la que ellos fabrican con sus “metodos tan complicados”
    A votar de acuerdo a nuestras convicciones pero tomando en consideracion los consejos anotados “para que nuestra voluntad se respete”.

  3. poderciudadano dice:

    Lo ideal, entonces, es que voten por toda la lista a la cual quieran favorecer (por ejemplo, la alianza 12-32, ID-Poder Ciudadano), excepto un candidato, y que ese voto adicional sea para alguien de la misma tendencia ideológica (por ejemplo, socialista democrático o de centro-izquierda). A nivel nacional, podrían votar por 23 candidatos de una lista, y 1 de otra lista; a nivel de Pichincha, 13 candidatos de una lista, y 1 de otra; en Guayas, 17 y 1, etc. Creo que en el caso de provincias donde hay solo 2 asambleistas, es preferible que solo voten por dicha lista.

  4. j_major dice:

    exactamente esa es la idea, resulta que las 13 rayas a una lista vale el doble que las 14 rayas a la misma lista. cosas de nuestra política…

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