Archivo de Noviembre de 2007

Mañana es el día cero

Miércoles, 28 de Noviembre de 2007

Mañana a las 09h00 se inaugura la Asamblea Constituyente por orden del soberano. Los integrantes representan todas las corrientes ideológicas y pragmáticas que palpitan en el país. Cada asambleísta tiene el deber de responder a sus electores por el trabajo que hagan.

Si los asambleístas logran un trabajo aceptable en hacer la Constitución, será sólo el comienzo: luego deberán redactar las leyes pertinentes para que la Constitución nueva no sea letra muerta. Y después, viene el reto que en el pasado no se ha logrado: que los ciudadanos aceptemos y obedezcamos las nuevas reglas de juego.

Por supuesto, el trabajo no es sólo de ellos: también tenemos una misión los que estamos afuera. Como ciudadanos responsables tenemos el deber de poner atención a lo que hacen o dejan de hacer los asambleístas. Las discusiones de la asamblea deben tener más rating que “Nuevo rico, nuevo pobre” y los ciudadanos debemos participar a través de los blogs de los asambleístas para darles nuestro feedback, para bien o para mal.

En definitiva, en nuestras manos está el resultado de este trabajo constituyente: debemos convencernos de que todos somos asambleístas, eso nos hace a cada uno de nosotros responsables del país que diseñemos para nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos.

Damos la bienvenida a la página web oficial de la Asamblea Constituyente de Ecuador:

asamblea01.JPG

La dirección: www.asambleaconstituyente.gov.ec

La página está totalmente habilitada, sólo hace falta los blogs de cada asambleísta, que de seguro se comenzará a llenar en cuanto los funcionarios estén ya en funciones.

Queda pendiente ver cómo resulta elegido el grupo directivo de la Asamblea: Presidente (creo que todos ya nos imaginamos que será elegido Alberto Acosta y con votos propios y ajenos de AP), Vicepresidentes (son dos) y dos vocales (será de aseo?).

Luego de los resultados de mañana, comentaremos sobre los hechos, porque hasta ahora todo es especulación.

Quiero presentarles otra página web nueva, se trata de MIRA LA ASAMBLEA, cuya dirección es: www.miralaasamblea.com un esfuerzo conjunto entre 16 escritores de opinión de El Diario de Manabí y la casa editorial EDIASA.

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Finalmente, una idea sobre el próximo post: Es la Lotería Nacional un monopolio? Será que llevan parte de los restos de Alfaro a Montecriti para quitar al Cementerio General de la Junta el monopolio de Alfaro?

No estaban muertos…

Martes, 27 de Noviembre de 2007

…Tal vez tampoco estaban de parranda, pero de seguro que muertos no están.

Me refiero a los supuestos tres muertos que se anunciaron el fin de semana como el comienzo triste de la nueva Constitución boliviana.

Hace más de un año, Bolivia inició el proceso para obtener una nueva constitución: realizó un referéndum, convocó a elecciones de asambleístas y, una vez inaugurada la institución constituyente, se quedaron ahí: Bolivia no ha visto una sola aprobación de artículo alguno en casi un año de gestión de su Asamblea. Para que no se prolongue el bloqueo ad-infinitum, la mayoría de asambleístas -del partido de gobierno- cambiaron a último momento la sede de la Constituyente a un recinto militar en Sucre, donde aprobaron, de un plumazo y en primer debate, el nuevo texto constitucional que, entre otras cosas, elimina el financiamiento de los entes seccionales descentralizados con origen en los recursos naturales, para entregar estas regalías a los jubilados y personas de la tercera edad.

Tras estas medidas, la oposición se manifestó durante varios días y hubo refriega con la fuerza pública. Frente a la aprobación “en aplanadora” de la nueva Constitución, los opositores han descalificado a esa mayoría asambleísta y han dicho que es muy poco legítimo poner en vigencia una constitución aprobada en un cuartel militar y a costa de la sangre del pueblo boliviano. Eso de la sangre se refiere a que hubo tres o cuatro muertos en las protestas.

Bueno, pues resulta que no estaban muertos: los encontraron a los “fallecidos” escondidos en casas de amistades o familiares en una ciudad cercana a Sucre (donde fueron las protestas).

Para redondear la historia, el PNUD (organsimo de la ONU) y otras ONG independientes hicieron un estudio de más de 3.000 medios de comunicación bolivianos, en los que se ha encontrado información sesgada, tergiverzada o, de frente: falsa. El informe no confirma si se trata de errores de buena fe o de una “malvada conspiración de los dueños de los medios para perjudicar al mandatario indígena”.

De otro lado, se  informa que el gobienro tiene como fuerza de choque a una organización civil denominada “ponchos rojos” que habría decapitado un perro en la vía pública para amenazar a la oposición.

Tal vez se preguntarán…

….¿Por qué comentar sobre hechos tristes en Bolivia cuando estamos a las puertas de buenas noticias en Ecuador?

Es que de Montecristi y la Asamblea ecuatoriana, hay bastante información en otros sitios. Mi objetivo en este post es pensar por un momento cómo sería el estreno de la Asamblea boliviana y pensar qué pasó con los hermanos bolivianos, en qué parte del camino se perdieron y cómo podemos nosotros evitar ese destino?

Yo detecto tres grandes errores en la Constituyente boliviana:

  1. El Estatuto.- El referéndum aprobó que la Asamblea tome sus decisiones con mayoría calificada de 2/3 de sus integrantes. Como tan grande mayoría no se puede obtener, el gobierno se vio obligado a aprobar su proyecto de constitución con mayoría simple (El MAS de Evo Morales tenía mayoría simple, pero no le alcanzaba para los 2/3).
  2. La intransigencia del Gobierno.- Para conseguir consensos con la oposición y sumar los 2/3 en voluntades asambleístas, Evo debía renunciar a algunos postulados de su idea de Constitución y permitir una carta moderada. Se negó a ello y eso obligó a aprobar la constitución sin obedecer lo establecido en el estatuto boliviano.
  3. El sabotaje de la oposición.- Gran parte de los asambleístas opositores se puso en el plan de obstaculizar al gobierno por todos los medios posibles. El resultado? Ya no se podía conversar con ellos porque era revelarle nuevas estrategias para que ellos bloqueen la Asamblea.

Veamos estos errores y comparemos con la idea de poner en vigencia decisiones constituyentes antes del referéndum aprobatorio, con la idea de modificar el método de elección para captar todas las dignidades de la Asamblea, con la voluntad de oposición ciega de ciertos partidos de oposición y pensemos qué tan cerca estamos de que el Ecuador del 2008 sea la Bolivia del 2007.

Por otro lado, me pongo a pensar: si el gobierno no hubiera hecho tanta publicidad, quién habría captado los escaños que recibió Acuerdo País? Será que entraba un notable César Montúfar o un obediente X de Sociedad Patriótica? Tal vez el escenario de los 80 asambleístas de la 35 es mejor que un escenario con partidos populistas listos a boicotear la asamblea (PRIAN, PSP). En un mundo ideal, ni el gobierno hubiera hecho propaganda, ni los populistas hubieran obtenido escaños, pero la realidad nos hace pensar que los puestos que ganó el gobierno pudieron haber servido únicamente para agrandar la capacidad de chantaje o boicot de Lucio o Alvarito.

Por último, un par de fotos de Ciudad Alfaro, vía Crónicacero:

Nacionalista y Revolucionario

Domingo, 18 de Noviembre de 2007

1. Teodoro Bustamante

Ciertas revistas de prensa rosa intentan dar algún contenido pseudo-serio para darle a sus lectores pretexto para comprarla (aparte de buscarse en las fotos de la sección social). En esta ocasión, la Revista Cosas intenta cubrir su falta de credibilidad con una entrevista a Teodoro Bustamante, profesor de la FLACSO.

El profesor Bustamante califica al gobierno de Correa como el sexto velasquismo, pero con plata.

La entrevista desarrolla, básicamente, los siguientes puntos en común entre los dos personajes/gobiernos:

  • Ambos líderes fueron académicos de la capital, pero su base electoral son los pobres (la “chusma”).
  • En ambos gobiernos hay prácticas populistas.
  • En ambos gobiernos falta planificación coherente.
  • Ambos gobernantes carecen de solidez ideológica.

Yo discrepo con la tesis de Bustamante Ponce, en primer lugar, Correa puede ser cualquier cosa, pero no es ideológicamente indefinido: él es de izquierda conservadora: cree que el Estado debe tener un rol importante en la economía del país (eso es izquierda) y cree que el Estado debe tener poder sobre decisiones sociales de la persona (eso es ser conservador).

Correa ha sido consistente: su gobierno ha aplicado siempre políticas de izquierda conservadora. Velasco Ibarra, por otro lado, siempre fue indefinido ideológicamente. Su ideología era ser populista, lo que quiera que esto fuese. Por ello, Velasco fustigaba por igual a la oligarquía y a los “comunistoides”.

En segundo lugar, Correa sí cree en la planificación. El gobierno actual es el primero que ha presentado un plan de desarrollo del país. El Senplades existe desde hace años pero recién en este gobierno se hace visible, de hecho, podría volverse Ministerio en un futuro próximo. En gobiernos anteriores no se tenía la percepción de que había planificación: el presidente de turno llegaba con un plan de gobierno, pero empezaba por apagar incendios, y de incendio en incendio, terminaba atrapado en las mangueras y no terminaba de ejecutar nada planificado. La última vez que sentí que alguien en el gobierno tenía un plan de desarrollo para el país fue con Alberto Dahik.

Velasco, por su parte, aunque creó la Junta de Planificación, siempre ejecutaba obras y políticas sin planificación alguna: sentía que el país necesitaba obras “de urgencia” y ejecutaba cualquier cosa (puentes, escuelas, carreteras, edificios, bancos,…) en cualquier orden. Tal vez pueda encontrarse algún simil en cómo el gobierno actual decretaba emergencias para usar fondos en varias áreas, pero esta política (dictar decretos de emergencia) no es improvisada: es parte de la planificación: el Presupuesto de 2007 fue elaborado por el gobierno de Palacio, donde se fijó un precio del petróleo muy bajo. Por ello, las emergencias buscan usar fondos que, de otro modo, estaban destinados al pre-pago de deuda externa.

Tercero. Aunque puede encontrarse prácticas populistas en ambos gobiernos, es claro que mientras para Velasco el populismo era el centro de su ideario, para Correa es un medio para permanecer popular y lograr, de ese modo, que se apruebe la transformación legal que requiere su plan. Es decir: para uno el populismo era el fin y para el otro es un medio.

2. Byron Rodríguez

Si Correa no se parece a Velasco, ¿Será que se parece a Alfaro? Por más que el Presidente insista, a mí no me parece “alfarista” su gobierno. Por ejemplo, Alfaro no le tuvo miedo a contratar a un extranjero (Archer Harman, EE.UU.) para que encuentre financiamiento y construya el tren Quito-Guayaquil. Correa, en cambio, se asusta ver a canadienses haciendo un aeropuerto para Quito: el presidente cree que ha habido un atraco porque los constructores van a lucrar con la obra, creyendo que sería mejor que el aeropuerto lo construya el Estado, el cual no lucra.

Si pudiera, le recordara al Presidente que el ferrocarril intentó construirse desde la época de García Moreno y sólo fue posible cuando entró la inversion y organización de un inteligente extranjero que, por supuesto, lucró después con el tren (el tren Quito-Guayaquil funcionó de maravilla hasta que fue “estatizado”).

Alfaro no criticaba a la oligarquía guayaquileña. De hecho, el 5 de junio de 1895 fue declarado Jefe Supremo por los poderosos hacendados guayaquileños, quienes financiaron la guerrilla que subió hasta la sierra ganando, hoya por hoya, el terreno a los conservadores, hasta llegar a Quito.

Desde luego, Alfaro no era católico. Ni era conservador.

Debiera estudiarse más la ideología de Alfaro para encontrar algunas similitudes/diferencias con el régimen actual.

Correa repite muy a menudo que su gobierno es el de la Revolución Ciudadana (=es revolucionario) y repite, también, que es un gobierno profundamente nacionalista. De hecho, no necesitaría decirlo, pues todos los eslógans que ha usado aluden al sentimiento de patriotismo: “Pasión por la Patria”, “La Patria ya es de todos”, etc.

¿Quién usaba los adjetivos “nacionalista” y “revolucionario” para definir a su gobierno?

Rodr�guez Lara

Acertaron: el general Guillermo Rodríguez Lara.

Rodríguez gobernó Ecuador desde el carnaval de 1972 hasta enero de 1976. Al asumir el mando, dijo que sería irresponsable dejar que la riqueza petrolera (faltaban meses para el boom) sea gastada por el populista Velasco quien, para colmo de males, iba luego a entregar el poder al “libanés” Assad Bucaram.

Hace un par de semanas, el periodista Byron Rodríguez (pariente del ex dictador) publicó la novela “La Guerra de la Funeraria” (lo estoy leyendo, pero los detalles de su lanzamiento están en el blog de Eduardo Varas). Algunos fragmentos del libro de Rodríguez confirman la versión que recogió la historia:

Pag. 26:

“A través de un enlace radial, con Radio Nacional de matriz, Rodríguez anunció a la nación que el ex Presidente no debía seguir porque era la cabeza de un club oligárquico. Ellos pagaban las campañas políticas de El Profeta, quien siempre amenazaba con triturar “a la oligarquía y a los comunistoides de mente ratonil”. En el club había descendientes de libaneses asentados en Guayaquil, desde pirncipios del siglo XX, y ganaderos serranos.”

La política keynesiana de Rodríguez y la época en que gobernó lo hacen muy parecido al egipcio Nasser y al peruano Velasco Alvarado. Ambos mandatarios extranjeros proclamaban también el nacionalismo y la revolución, en sus respectivos países. Sin embargo, parece que la vocación estadista de Rodríguez fue inspirada por otro militar-gobernante:

Pág. 50

“…el general vislumbró claramente su destino una noche en la que conoció al general Juan Domingo Perón en Buenos Aires. Todavía era capitán, alumno de la Escuela de Ingenieros Militares de Argentina. Aquella noche de 1951 percibió una señal para comprender el rumbo de su vida. Perón entró al gran salón de recepciones de la escuela y saludó uno por uno a los 27 oficiales de los ejércitos latinoamericanos. El capitán nunca olvidó una frase con la cual Perón cerró su discurso: “Ustedes son la reserva moral de vuestras naciones y algún día, quién sabe, quizás serán sus conductores”. Perón, alto y marcial, departía con los alumnos militares mientras bebía champaña. Les dijo que el rigor y la disciplina son la claver para avanzar al progreso, para dejar de ser las repúblicas de cartón aún cobijadas en la larga noche colonial.

Como recordarán, Correa es fiel admirador de los esposos Kirchner, peronistas de centro-izquierda.

En fin, lectura recomendable. Especialmente para darnos cuenta -los jóvenes- cuánto cambió nuestro país en pocos años: hace apenas 30 años Quito sólo llegaba hasta la Av. Orellana.

Pero de regreso a la comparación, de ambos gobernantes han salido ideas como: sembrar el petróleo, planes quinquenales, Estado empresario, unirse a la OPEP, etc. No hay a dónde irse: Correíta es el nuevo Bombita.

3. Ulises Analuisa

Aquí viene la parte en que hablo del casi-golpe de la Funeraria.

Hace más o menos un mes me encontré con mi profesor de Economía en el Colegio. El economista Analuisa me convenció -cuando estaba en el colegio- de no hacerme economista: él tenía una visión de izquierda y así nos enseñó la economía, así que yo pensé: “los economistas deben pasar muy infelices viendo la realidad con ese punto de vista”. Así que preferí no hacerme economista, para ser feliz.

En clases del colegio, el profesor dijo que la crisis ecuatoriana se debe al incremento exagerado de la deuda externa. Los que iniciaron el endeudamiento a gran escala fueron los dictadores del Consejo Supremo de Gobierno (el triunvirato que sucedió a Rodríguez). En esos años, el profesor nos contó que el Ministro de Finanzas responsable de semejantes decisiones fue Santiago Sevilla, quien en mis años de colegio daba comentarios económicos en Teleamazonas (el empleo que luego tomarían Pablo Lucio-Paredes y Vicente Albornoz).

Esta última vez que me encontré con el Ec. Analuisa, él me dijo que veía al proceso actual como una ruptura completa: según él, los banqueros estuvieron detras de cada uno de los gobiernos desde el triunvirato de 1976 (salvo Roldós) y, de ese modo, la disputa entre políticos en los últimos años no ha sido más que el reflejo de cuál banco tiene preminencia en las decisiones públicas. Si esta teoría fuera cierto, la “partidocracia” no sería más que una imagen externa de una verdadera “bancocracia”.

Cuento esto para ver que, aunque Rodríguez Lara fue de izquierda, los militares que lo sucedieron fueron de derecha. Es decir, entre los militares había dos visiones políticas. Eso explica también la intentona golpista de González Alvear en la denominada “guerra de la funeraria”. Es muy triste que un hecho histórico termine teniendo nombre de anécdota, porque confunde y no nos permite entender lo que había detrás: debiera llamarse “golpe para instalar una dictadura de derecha”. Algo que, después de todo, habría de lograrse cuando el triunvirato dispuso que Rodríguez pase al servicio pasivo.

La Mesa legislativa

Martes, 13 de Noviembre de 2007

0. Competencia de la Asamblea Constituyente para transformar el Marco Institucional

Al ser la voluntad del soberano la base jurídica y el origen de las competencias de la Asamblea Constituyente, obligatorio es recurrir al Estatuto aprobado mediante Consulta Popular el 15 de abril de 2007 para conocer las competencias del órgano constituyente. El mencionado estatuto señala:

Artículo 1.- De la naturaleza y finalidad de la Asamblea Constituyente. La Asamblea Constituyente es convocada por el pueblo ecuatoriano y está dotada de plenos poderes para transformar el marco institucional del Estado, y para elaborar una nueva Constitución, la Asamblea Constituyente respetará, profundizando en su contenido social y progresivo, los derechos fundamentales de los ciudadanos y ciudadanas. El texto de la Nueva Constitución será aprobado mediante Referéndum Aprobatorio.

La transformación del marco institucional del Estado y la nueva Constitución, solo entrarán en vigencia con la aprobación en referéndum, de la nueva Constitución.

Eso significa que el mandato del soberano asignó a la Asamblea Constituyente dos tareas, a saber:

    1. Elaborar una nueva Constitución, y

    2. Transformar el marco institucional del Estado.

1. Redacción de la Nueva Constitución

Con la instalación de la Asamblea Constituyente, las normas constitucionales sobre cómo se reforma la Constitución quedan suspendidas, pues el Poder Constituyente Originario ha asumido la competencia de reforma constitucional, siendo jurídica y políticamente inviable la invocación del Poder Constituyente Derivado, tanto de parte de la Función Legislativa (a través de proyectos de reforma constitucional), como de parte de la Función Ejecutiva (es decir, el Presidente no podría convocar a Consulta Popular sobre los proyectos de reforma que no han sido tratados durante más de un año por el Congreso, como señala el artículo 283 de la Constitución vigente).

 

Esta suspensión del Poder Constituyente Derivado no significa en modo alguno que la Constitución Política de 1998 como tal haya perdido vigencia. Todo el texto constitucional actual sigue en vigor, salvo aquellas normas específicas que fueron puestas en suspenso en virtud de la decisión del soberano expresada el 15 de abril de 2007, puesto que esta expresión soberana se realizó por los medios previstos en la Constitución, como dispone el inciso segundo de la Constitución.

2. Transformación del Marco Institucional del Estado

Si bien la competencia constituyente de redacción de la Nueva Constitución puede resultar un tema relativamente pacífico, se ha dado gran publicidad a la tesis que cuestiona el alcance de la tarea recibida por el soberano de “transformar el marco institucional del Estado”, por lo que es necesario un análisis más detallado.

 

2.1 Potestad legislativa

Además de las instituciones del sector público definidas en el artículo 118 de la Constitución Política vigente, son parte del marco institucional las creaciones jurídicas como el matrimonio, el derecho procesal, la acción de amparo constitucional, el sistema educativo, el sistema de planificación y, también, el sector telecomunicaciones. En virtud del mandato del soberano, la Asamblea Constituyente es competente para transformar el conjunto de instituciones jurídicas que integran el marco institucional del Estado.

Así como el efecto del establecimiento de la competencia para redactar la Nueva Constitución dejó en suspenso las previsiones constitucionales sobre reforma a la Carta Política (ver más arriba), el hecho de que el soberano haya asignado a la Asamblea Constituyente la competencia para transformar el marco institucional del Estado ha dejado en suspenso todas aquellas normas constitucionales que dan a otros órganos –que, en tanto órganos del poder constituido, son inferiores al Poder Constituyente- capacidad para normar el marco institucional del Estado.

Ha sido puesta en suspenso, por ejemplo, la capacidad de la Función Legislativa de dictar leyes, porque éstas establecen instituciones que son parte del marco institucional. Del mismo modo, se ha suspendido la competencia del Congreso para aprobar o improbar tratados internacionales, que también son parte del ordenamiento jurídico.

Cabe señalar que esta competencia, si bien excepcional, no es desconocida por la doctrina constitucional internacional. Naranjo Mesa señala lo siguiente:

Se trata de una asamblea especialmente elegida para elaborar o derogar una Constitución. Su carácter es, pues, constituyente; no acumula el poder legislativo ordinario sino que, una vez cumplido su cometido, la asamblea se disuelve; solo por excepción aprueba leyes de carácter ordinario.

El caso de la Asamblea Constituyente actual es uno de esos casos de excepción, pues la misma recibió un expreso mandato del soberano para introducir reformas legislativas. Es preciso señalar que la fuente de legitimidad de toda ley es el origen democrático de quienes la discuten y promulgan, en tal virtud, la expedición de leyes por parte de la Asamblea Constituyente debe realizarse por asambleístas, quienes gozan de la legítima representación de sus electores, antes que por terceros que sean designados “comisionados”.

 

2.2. Potestad reglamentaria

En virtud de que el marco institucional del Estado no se agota en las previsiones legales, sino que incluye las disposiciones de Reglamentos, Decretos Ejecutivos, Decretos Supremos y Resoluciones de órganos de control e instituciones autónomas, es consecuencia evidente que también quedan suspendidas, por orden del soberano, las competencias de dichas Funciones e instituciones, mientras esté en funcionamiento la Asamblea Constituyente.

El actual magistrado del Tribunal Constitucional chileno, José Luis Cea Egaña, señala lo siguiente al definir la conciencia constitucional:

La conciencia Constitucional, entonces, es la magnitud de acuerdo o desacuerdo de una Nación en la legitimidad de su Constitución. Cuando predomina claramente el acuerdo, esa unión legítimamente infunde vida a la Ley Suprema escrita, la mantiene vigorosa, explica por qué es cumplida, venerada y perdurable en cuanto constantemente nace.

 

Una de las formas de generar conciencia constitucional es haciendo de la Constitución un texto asequible a la mayoría de la población, sumario, sencillo, que evite caer en reglamentarismos.

Las constituciones más extensas son las que menos se cumplen.

El Ecuador ha sido testigo directo de esta sentencia, especialmente porque las Asambleas Constituyentes anteriores, al no tener competencia para emitir otras normas, llenaban a la Constitución de reglas, detalles, pasos, procedimientos, excepciones y demás elementos jurídicos que, aunque a veces bien intencionados, terminaban entorpeciendo la vigencia de la Constitución, por la abundancia de su texto.

 

2.3. Otras potestades de la Función Legislativa

La Asamblea Constituyente tiene capacidad para disponer cambios en el Presupuesto General del Estado, puesto que es una institución del sector público que necesita recursos para su funcionamiento y que, además, tiene mayor jerarquía que el órgano que elabora la pro forma presupuestaria y que el ente que lo aprueba, el Congreso Nacional. Esta realidad evidente provoca, en consecuencia, que la Asamblea tenga también competencia para aprobar o reformar la pro forma presupuestaria 2008. Negar a la Asamblea Constituyente la competencia para decidir cambios al Presupuesto General del Estado implicaría imposibilidad siquiera de contratar al personal de apoyo, puesto que en el presupuesto aprobado por el Legislativo y que se ejecuta en el año 2007 no contempla ninguna partida presupuestaria para el funcionamiento de la Asamblea Constituyente.

 

Tanto la fiscalización como la provisión de cargos públicos son competencias legislativas que ameritan un estudio más profundo para conocer si pueden ser avocadas por la Asamblea Constituyente. En caso de ser posible la inclusión de estas competencias, el Legislativo quedaría, en la práctica, carente de competencias, siendo, por tanto, susceptible de entrar en un receso prolongado hasta la aprobación del trabajo de la Asamblea Constituyente en referéndum.


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