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	<title>Comentarios en: Nacionalista y Revolucionario</title>
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	<description>Just another Somos Democracia weblog</description>
	<pubDate>Sat, 11 Feb 2012 17:10:47 +0000</pubDate>
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		<title>Por: felipe</title>
		<link>http://somosdemocracia.org/asambleablog/2007/11/18/nacionalista-y-revolucionario-2/#comment-711</link>
		<pubDate>Mon, 23 Mar 2009 16:52:05 +0000</pubDate>
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					<description>La felicidad ya es de todos 

¿Ecuador, un Estado de derecho? Con mucho esfuerzo y poco éxito se preguntan y se contestan ellos mismos, abogados y articulistas, cosa que a la gente en su mayoría le importa un comino, no sólo esas veleidades jurídicas, también le importa un comino todo lo que no esté relacionado con el objetivo fundamental de los seres humanos en estas y en otras latitudes: llenar la barriga. Da lo mismo que nos gobierne un Rey, un tirano, o un payaso, tanto, que hasta hace dos años se generalizó soterradamente la idea de que lo que convenía al país era una dictadura. “Hace falta mano dura”, decían unos, otros creían que el desorden, las mafias políticas y el atraco a los recursos públicos solo acabarían con un dictador tipo Pinochet. No llegó Pinochet ni milico alguno. Llegó Correa triunfando ampliamente sobre el tonto más rico del Ecuador, y con Correa llegó la esperanza de muchos, de los desamparados, por tener lo que nunca han tenido… ni tendrán; de los izquierdozos -la falsa izquierda holgazana, anquilosada, alcahueta de la derecha, de las políticas dadivosas, desmovilizadoras y desorganizadoras del régimen-, que suspiraban por un gobierno en donde como corresponde, una de las tetas de la madre patria serviría para amamantarlos. También cifraron su esperanza en la “revolución ciudadana” las logias de feministas momificadas que por siempre, entre copas, cigarro y otros vicios femeninos, se apropiaron de organismos dizque de defensa de los derechos de las mujeres y de los niños. Indios y negros pensaron que por arte de magia, Correa haría realidad su ilusión de ser integrados a la sociedad con plenos derechos -como si los plenos derechos no pasaran de ser un invento de algún trasnochado al que se le ocurrió en algún momento enlistarlos para rellenar la Constitución, o de algún polítiquero en busca de votos-   Los dirigentes de organizaciones sociales, de derechos humanos, de trabajadores, etc, se veían accediendo a puestos públicos importantes, con carro, chofer y secretaria incluida, claro que la secretaría la pondrían ellos porque la cuestión no es simplemente tener secretaria, sino “la secretaria” que cumpla el perfil deseado y los antojos del jefe; por qué no algún Ministerio, alguna que otra Institución de relevancia, consulados, embajadas, acaso tantos años de repetir el mismo catecismo no los hace merecedores?  Los ecologistas creyeron –como no iban a creer si hasta en el color se identificaban- que solo era cuestión de tiempo para que por decreto se declare al Ecuador santuario ecológico universal. Varios curas pensaron que el Señor misericordioso, en sueños, que es una de las formas misteriosas en que suele manifestarse, les ordenaba apoyar al que se declaraba seguidor de los obispos Proaño y Cámara. Politólogos, sociólogos y antropólogos, a quienes las clases dominantes confinaron en la Universidad Andina, la Flacso, o alguna ONG, apostaron por su compañero de academia, por el amigo y defensor de la democracia, de la libertad de pensamiento, de la libre expresión, de la confrontación de ideas. Se desempolvaron cánticos y cantantes. Se pusieron de moda canciones ya olvidadas, también los pasillos y sobre todo, los himnos, esos que a punta de golpes aprendimos en la escuela. El país renacía, levantábase de las cenizas, y con el verde esperanza de las banderas de “Acuerdo País”, el futuro se iluminaba.

Después de dos años de gobierno de la “revolución ciudadana”, todavía se oyen algunos cánticos, de vez en cuando Correa, entre guatitas y caldo de manguera, en alguna ramada del suburbio nos deleita con alguno que otro pasillo; el “patria tierra sagrada” se convirtió en ring tone. Los desamparados siguen esperando, como esperan desde la aparición de la humanidad. Si Dios que es todopoderoso no ha escuchado los millones de oraciones y rezos que a diario, millones de hambrientos elevan al cielo, qué puede hacer Correa con los nuestros, si él -aunque aspirante a la inmortalidad- no tiene más que los plenos poderes de que se ha investido, que a más de permitirle hacer y deshacer con las instituciones del país, no le sirven para multiplicar peces, panes ni vino. A los indios les dijeron que les vaya bonito, y se fueron con el rabo entre las piernas; los izquierdozos, loras oportunistas que entre discursos arcaicos y amenazas de paros y huelgas han usufructazo de los gobiernos de turno, ahora, acorralados por el escándalo chauvingate y desbaratado el vínculo con las FARC, agazapados, esperan la indulgencia del supremo. Correa que de “gil” no tiene nada y sabiendo que quitado el “respaldo” militar se caen los presidentes, aseguró ese respaldo poniéndolos a cargo de los negocios de Petroecuador y de la construcción de carreteras, y para facilitarles la tarea instauró los estados de emergencia ad eternum.  En cambio, a pensionistas y aportantes del IESS les quitó 1.200 millones de dólares que servirán para financiar las campañas -la actual y las que vendrán, porque están locos si creen que está será la última en la época Correa-, así como los subsidios con que se compra el voto de la miseria; y como dicen: “preso por cien, preso por mil”, con la complicidad de Ramiro González y de 43 tartufos apoltronados en ese cenáculo vergonzoso llamado “congresillo”  -por lo minúsculo, insignificante, subordinado, dócil, opaco, etc., y por tanto, sobrepagado- el supremo va por todo, disfrazando el abordaje con la creación del Banco del Afiliado. Lamento decirles que muy a nuestro pesar, la lógica del ambicioso Correa es correcta, los militares tienen armas, tanques y aviones; los jubilados tienen tos, diabetes, prostatitis, sordera y otros achaques que no sirven sino para llenar los hospitales. A los ecologistas observadores de pajaritos les dio “yuca”, tubérculo almidonoso, dieta de indios orientales y montubios del llano, adicionalmente les chantaron una nueva Ley Minera y de yapa le quitaron la personería a Acción Ecológica, Fundación pelucona a decir del supremo. A sociólogos, politólogos y antropólogos que apostaban por el fortalecimiento de la democracia, no les dio yuca, pero sí una lección de maniqueísmo. Para justificar su intolerancia, atropello a las leyes, apropiación de poderes, desprecio a todo lo instituido y práctica clientelar, se inventó categorías que éstos ni conocían: la partidocracia y la pelucocracia; dividió al país entre buenos, los que están con él, y malos, la “prensa corrupta”, la “banca corrupta”, los indios, la “izquierda infantil”, los “pelucones”, los que lo cuestionan. 

Al final, y contrario a lo que dicen las encuestas de la SENPLADES, los únicos felices con el Gobierno de la Revolución Ciudadana son los íntimos de su majestad, aquellos que a punta de adulos, de bajar el morrillo, o levantar la mano cada vez que les ordena, se han ganado el privilegio de pisar el templo, comer torta y beber las dulces mieses del poder. También deben estar felices varias decenas de funcionarios a cargo de algunas instituciones, que entre carajazos y con un estrés del San Flautas, digno de gato en jaula de perros, atropellando la ley o haciéndose los locos, cumplen torpe, obedientemente, las órdenes del supremo. Claro que como no son bomberos, se enredan y se pisan las mangueras, se miran de reojo, se cuidan la espalda, se aseguran que no hayan cámaras o micrófonos. Para que sus correos no sean violados crean cuentas de correos electrónicos en los humildes hotmail o yahoo, con humildes seudónimos como “Juan” o “Nacho”. Jamás dan la cara ante terceros, para eso tienen “hombres de confianza”, emisarios y negociadores; en fin, como se ve, tampoco es que todo sea color de rosa, es duro ganarse la vida. Y si ya es complicado cuidarse de los amigos, imagínense de los recaudos que deben tomar frente a los enemigos.  

Sobre la pregunta inicial mejor dejemos que Fabián Corral y otros articulistas sigan intentando descifrar el embrollo jurídico, y si él no lo hace, ya veremos quien.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>La felicidad ya es de todos </p>
<p>¿Ecuador, un Estado de derecho? Con mucho esfuerzo y poco éxito se preguntan y se contestan ellos mismos, abogados y articulistas, cosa que a la gente en su mayoría le importa un comino, no sólo esas veleidades jurídicas, también le importa un comino todo lo que no esté relacionado con el objetivo fundamental de los seres humanos en estas y en otras latitudes: llenar la barriga. Da lo mismo que nos gobierne un Rey, un tirano, o un payaso, tanto, que hasta hace dos años se generalizó soterradamente la idea de que lo que convenía al país era una dictadura. “Hace falta mano dura”, decían unos, otros creían que el desorden, las mafias políticas y el atraco a los recursos públicos solo acabarían con un dictador tipo Pinochet. No llegó Pinochet ni milico alguno. Llegó Correa triunfando ampliamente sobre el tonto más rico del Ecuador, y con Correa llegó la esperanza de muchos, de los desamparados, por tener lo que nunca han tenido… ni tendrán; de los izquierdozos -la falsa izquierda holgazana, anquilosada, alcahueta de la derecha, de las políticas dadivosas, desmovilizadoras y desorganizadoras del régimen-, que suspiraban por un gobierno en donde como corresponde, una de las tetas de la madre patria serviría para amamantarlos. También cifraron su esperanza en la “revolución ciudadana” las logias de feministas momificadas que por siempre, entre copas, cigarro y otros vicios femeninos, se apropiaron de organismos dizque de defensa de los derechos de las mujeres y de los niños. Indios y negros pensaron que por arte de magia, Correa haría realidad su ilusión de ser integrados a la sociedad con plenos derechos -como si los plenos derechos no pasaran de ser un invento de algún trasnochado al que se le ocurrió en algún momento enlistarlos para rellenar la Constitución, o de algún polítiquero en busca de votos-   Los dirigentes de organizaciones sociales, de derechos humanos, de trabajadores, etc, se veían accediendo a puestos públicos importantes, con carro, chofer y secretaria incluida, claro que la secretaría la pondrían ellos porque la cuestión no es simplemente tener secretaria, sino “la secretaria” que cumpla el perfil deseado y los antojos del jefe; por qué no algún Ministerio, alguna que otra Institución de relevancia, consulados, embajadas, acaso tantos años de repetir el mismo catecismo no los hace merecedores?  Los ecologistas creyeron –como no iban a creer si hasta en el color se identificaban- que solo era cuestión de tiempo para que por decreto se declare al Ecuador santuario ecológico universal. Varios curas pensaron que el Señor misericordioso, en sueños, que es una de las formas misteriosas en que suele manifestarse, les ordenaba apoyar al que se declaraba seguidor de los obispos Proaño y Cámara. Politólogos, sociólogos y antropólogos, a quienes las clases dominantes confinaron en la Universidad Andina, la Flacso, o alguna ONG, apostaron por su compañero de academia, por el amigo y defensor de la democracia, de la libertad de pensamiento, de la libre expresión, de la confrontación de ideas. Se desempolvaron cánticos y cantantes. Se pusieron de moda canciones ya olvidadas, también los pasillos y sobre todo, los himnos, esos que a punta de golpes aprendimos en la escuela. El país renacía, levantábase de las cenizas, y con el verde esperanza de las banderas de “Acuerdo País”, el futuro se iluminaba.</p>
<p>Después de dos años de gobierno de la “revolución ciudadana”, todavía se oyen algunos cánticos, de vez en cuando Correa, entre guatitas y caldo de manguera, en alguna ramada del suburbio nos deleita con alguno que otro pasillo; el “patria tierra sagrada” se convirtió en ring tone. Los desamparados siguen esperando, como esperan desde la aparición de la humanidad. Si Dios que es todopoderoso no ha escuchado los millones de oraciones y rezos que a diario, millones de hambrientos elevan al cielo, qué puede hacer Correa con los nuestros, si él -aunque aspirante a la inmortalidad- no tiene más que los plenos poderes de que se ha investido, que a más de permitirle hacer y deshacer con las instituciones del país, no le sirven para multiplicar peces, panes ni vino. A los indios les dijeron que les vaya bonito, y se fueron con el rabo entre las piernas; los izquierdozos, loras oportunistas que entre discursos arcaicos y amenazas de paros y huelgas han usufructazo de los gobiernos de turno, ahora, acorralados por el escándalo chauvingate y desbaratado el vínculo con las FARC, agazapados, esperan la indulgencia del supremo. Correa que de “gil” no tiene nada y sabiendo que quitado el “respaldo” militar se caen los presidentes, aseguró ese respaldo poniéndolos a cargo de los negocios de Petroecuador y de la construcción de carreteras, y para facilitarles la tarea instauró los estados de emergencia ad eternum.  En cambio, a pensionistas y aportantes del IESS les quitó 1.200 millones de dólares que servirán para financiar las campañas -la actual y las que vendrán, porque están locos si creen que está será la última en la época Correa-, así como los subsidios con que se compra el voto de la miseria; y como dicen: “preso por cien, preso por mil”, con la complicidad de Ramiro González y de 43 tartufos apoltronados en ese cenáculo vergonzoso llamado “congresillo”  -por lo minúsculo, insignificante, subordinado, dócil, opaco, etc., y por tanto, sobrepagado- el supremo va por todo, disfrazando el abordaje con la creación del Banco del Afiliado. Lamento decirles que muy a nuestro pesar, la lógica del ambicioso Correa es correcta, los militares tienen armas, tanques y aviones; los jubilados tienen tos, diabetes, prostatitis, sordera y otros achaques que no sirven sino para llenar los hospitales. A los ecologistas observadores de pajaritos les dio “yuca”, tubérculo almidonoso, dieta de indios orientales y montubios del llano, adicionalmente les chantaron una nueva Ley Minera y de yapa le quitaron la personería a Acción Ecológica, Fundación pelucona a decir del supremo. A sociólogos, politólogos y antropólogos que apostaban por el fortalecimiento de la democracia, no les dio yuca, pero sí una lección de maniqueísmo. Para justificar su intolerancia, atropello a las leyes, apropiación de poderes, desprecio a todo lo instituido y práctica clientelar, se inventó categorías que éstos ni conocían: la partidocracia y la pelucocracia; dividió al país entre buenos, los que están con él, y malos, la “prensa corrupta”, la “banca corrupta”, los indios, la “izquierda infantil”, los “pelucones”, los que lo cuestionan. </p>
<p>Al final, y contrario a lo que dicen las encuestas de la SENPLADES, los únicos felices con el Gobierno de la Revolución Ciudadana son los íntimos de su majestad, aquellos que a punta de adulos, de bajar el morrillo, o levantar la mano cada vez que les ordena, se han ganado el privilegio de pisar el templo, comer torta y beber las dulces mieses del poder. También deben estar felices varias decenas de funcionarios a cargo de algunas instituciones, que entre carajazos y con un estrés del San Flautas, digno de gato en jaula de perros, atropellando la ley o haciéndose los locos, cumplen torpe, obedientemente, las órdenes del supremo. Claro que como no son bomberos, se enredan y se pisan las mangueras, se miran de reojo, se cuidan la espalda, se aseguran que no hayan cámaras o micrófonos. Para que sus correos no sean violados crean cuentas de correos electrónicos en los humildes hotmail o yahoo, con humildes seudónimos como “Juan” o “Nacho”. Jamás dan la cara ante terceros, para eso tienen “hombres de confianza”, emisarios y negociadores; en fin, como se ve, tampoco es que todo sea color de rosa, es duro ganarse la vida. Y si ya es complicado cuidarse de los amigos, imagínense de los recaudos que deben tomar frente a los enemigos.  </p>
<p>Sobre la pregunta inicial mejor dejemos que Fabián Corral y otros articulistas sigan intentando descifrar el embrollo jurídico, y si él no lo hace, ya veremos quien.
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