Reforma a la Justicia
Escrito por: david8aLa Asamblea se alista a reformar la Función Judicial en los siguientes puntos:
- La Corte Suprema de Justicia pasará a llamarse Corte Nacional de Justicia. Parece que eso de “suprema” o “super suprema” queda para las pizzas.
- La Corte seguirá siendo de casación: no habrá tercera ni cuarta instancia.
- La Corte tendrá una sala por materia: Civil, Penal, Laboral, Fiscal, Contencioso Administrativo y Niñez, eso da 6 salas. Actualmente la corte tiene 10 salas, para 5 materias: algunas materias tienen una sola sala (contencioso administrativo) y otras tienen hasta tres (civil).
- Número de magistrados: 19 (3 por cada una de las 6 salas más un presidente). Actualmente: 31 (3 por cada una de las 10 salas más 1 presidente).
- Tal vez la Corte se vaya a Cuenca. El pretexto: en Cuenca la administración de justicia es eficiente. No hay presos sin sentencia en sus cárceles.
- Sobre la Corte Nacional no habrá órgano superior, pero se admitirá acción de amparo contra sentencias judiciales. ¿Una nueva instancia? Depende: habría que cambiar las leyes y los jueces para que el amparo sea muy difícil de solicitar en caso de sentencia y si está mal pedido, que sea rápidamente desechado.
Sobre la sede
Algunos abogados en Quito ya se han asustado: se quedarán sin camello si la Corte deja Quito. También se han asustado los burócratas de la propia Corte, no porque sus empleos estén en peligro, sino porque no les gustaría la idea de dejar de limarse las uñas en el edificio del Filanbanco para ir a un juzgado cualesquiera a atender a la ciudadanía de a pie.
El presidente de la Corte (guayaquileño) buscará apoyo del alcalde de Quito para que no cambien de sede la Corte.
Personalmente no creo que estar en Cuenca haga mejor a la Corte: no es el hecho de estar en esa ciudad lo que hace que se administre bien la justicia, sino que los jueces deben ser cuencanos. Aunque, es posible que la agilidad de la justicia cuencana se deba a que los secretarios, actuarios, amanuences y funcionarios cuencanos son más eficientes que los que trabajan en Quito. Si es así, entonces si la Corte no se va a Cuenca, debieran importar jueces y servidores judiciales desde dicha ciudad.
Sobre la elección de la Corte
La Corte de EE.UU. tiene 9 jueces. 31 magistrados en Ecuador es demasiado. Rafael Estévez ha argumentado que, cuando hay tantas salas para una misma materia, las sentencias son contradictorias. Ahora, el problema será que 19 personas no se abastezcan para juzgar tantos temas. Yo creo que sería conveniente en ese punto reformar la Ley de Casación para reducir la posibilidad de que una sentencia definitiva (en la Corte Provincial) suba en casación a la Corte Nacional.
Sobre la renovación de la Corte.
En el pasado, los jueces supremos duraban lo que el Congreso quería. Después de una reforma mediante consulta popular, el Congreso nombró una corte “por última vez” y dicha corte (la de 1997) se renovó a sí misma hasta que llegó Lucio en el 2004 y nos impuso la “Pichi Corte”.
Con la caída de Lucio, Pichi, Omar y demás, se reformó la Ley de la Función Judicial para realizar el concurso de merecimientos que instaló la actual “Corte Ideal”. El concurso fue llevado a cabo por una comisión puntual que actuó en aquella oportunidad y no volverá a actuar más.
Teóricamente, los magistrados actuales sólo dejarán de ser tales si:
- Se mueren,
- Cumplen 65 años, o
- Pierden la calidad de “probidad notoria”
La Corte instalada en 2006 ya ha tenido varias bajas, no por edad ni fallecimiento, sino por escándalos que les han hecho perder la probidad a los jueces expulsados. Ejemplo: Es el caso de Alfonso Zambrano P., a quien recordamos por el borbu-video en que se ve a su hijo negociar la sentencia que liberaría a Renán Borbúa de una condena que finalmente sí ocurrió.
Se propone reemplazar el método actual de cooptación por uno similar al concurso de méritos realizado en 2006. La diferencia es que la comisión se integrará por representantes de las funciones del Estado: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Control Social y otro, para el desempate.
Con esto, los magistrados actuales están en una disyuntiva: ¿cómo defender la cooptación (que ellos aplican) si el sistema propuesto está inspirado en el método que los eligió?
César Rodríguez está empeñado en cambiar a la Corte. Los jueces supremos han dicho que eso es porque él tiene juicios pendientes que quiere que le resulten a su favor. Alberto Acosta ha dicho que lo último que haría en la vida sería cambiar a la Corte. Pero, si se aprueba la reforma que reduce los magistrados de 19 a 31, de ley tienen que salir algunos. Eso ha despertado el espíritu de cuerpo de la actual Corte “Ideal”, que hace lobbying en Montecristi para que se mantenga la corte actual con sus 31 magistrados.
¿Cómo pasar de 31 jueces a 19? Hay varias opciones: sorteo, concurso de merecimiento entre ellos, dejar a los 19 mejor calificados del concurso realizado en 2006, calificación de calidad y cantidad del trabajo realizado en estos casi 2 años, etc. Yo preferiría que sea cualquier sistema menos el de sorteo, porque mínimo y le ponen a César Rodríguez a sacar las bolitas…
Otro tema: Acosta le da largas a la amnistía de Gustavo Noboa
En contra del procedimiento seguido para otros casos, el presidente de la Asamblea ha devuelto el expediente de amnistía a la Mesa 10 junto con un informe de la deuda que llegó a su despacho el viernes. Parece que junto con ese informe, les pasó una encuesta que dice que la mayoría de la gente estaría en contra de esa amnistía.
Esto ya pasó de marrón a oscuro: Acosta debe seguir el trámite establecido, así no le guste, el expediente estaba listo para ser puesto en el orden del día. Por otro lado, desde cuándo la justicia depende de lo que diga la gente?
Una nota final
El IESS está tan mal, que es necesario que venga la Super de Bancos, para decirles que “dejen de poner números de cédulas inventadas…”
WTF!!!

Martes, 17 de Junio de 2008 a las 3:52.
porque no se hacen publicos los juicios existentes de cesar rodriguez, para observar las cosas regulares y también las anormales que existen
Martes, 17 de Junio de 2008 a las 3:52.
La creaciòn de la Corte Constitucional es indispensable, no es posible que la Corte Suprema ciole las garantìas constitucionales hasta de sus propios empleados judiciales. Estamos frente a un cerco infranqueable mantenido por dècadas, los viejos empleados judiciales que alcanzaron la mayor jerarquìa han ocupando la Suprema, la Fiscalìa, La Contralorìa, La Oro curadurìa, el consejo de la Judicatura, sobre el aval de su permanencia no necesitamos decir de donde viene. Es tan infranqueable este cerco que ha permitido la impunidad oficializada en el paìs de banqueros y gente vinculada al poder econòmico. Por otro lado ha desplegado persecuciones judiciales imparables. Este modus operandi debe acabar señor Presidente, la Suprema viola la Constituciòn cuando le viene en gana, ultimamente planificò y entregò al paìs un grupo de supuestos judiciales corruptos, los de la ùltima rueda del coche, los exhibiò como trofeo con tal dureza que uno de ellos llegò al suicidio el Dr. Napoleòn barragàn Moyano, empleado del juzgado de la niñez, con 42 años y una hija huèrfana. El Consejo de la judicatura cumpliendo el mandato destituyò a los funcionarios violando las garantìas constitucionales.
Es que en la casa de la justicia, desde ahì se violan los derechos humanos y por ende las garantìas constitucionales.
Necesitamos una Corte Constitucional, pero con coraza donde las garras de aquellos no trate de encontrar asidero, como ahora pretende alcanzar al Tribunal Constitucional, para que se ratifique y se oficilice la persecuciòn, confirmando el fallo violatorio a las garantìas constitucionales
por razones pol+ìticas, que a costa del trofeo exhibido por la corte en este momento polìtico, la asamblea no toque su “integridad” prostituida.
No debe pasar señor Presidente.