Dale… ametralladora?
Escrito por: david8a
Este fin de semana, el Presidente Correa fue particularmente duro con la forma como se avanza el trabajo en la AGD:
Contaba Correa que la semana pasada, como estaba con orzuelo en el ojo izquierdo, no fue a dejar a sus hijos al colegio, por lo que trabajó desde temprano. Encontró que un grupo de gente protestaba en la Plaza Grande: los perjudicados por el Fondo Solidez, del Banco Popular.
Legalmente, esos perjudicados no están cubiertos por la garantía de la AGD, porque el Fondo Solidez “ha sabido estar” en un paraíso fiscal, sin embargo, Correa los invitó a una reunión que él tenía en la AGD para controlar cómo iba la liquidación de los bancos cerrados. En la reunión, funcionarios de la AGD explicaron todas las razones para no devolver los depósitos a los perjudicados del Solidez (irónico nombre). Correa dijo que, leguleyadas aparte, encuentren un mecanismo legal para pagarles, puesto que el Banco Popular tiene suficientes activos como para hacerse cargo de ese pasivo y aún así tener para devolverle al Estado lo que éste ha gastado en la garantía de sus depósitos. El razonamiento fundamental: si los depositantes no sabían que estaban depositando en el exterior, cómo se les puede excluir de la garantía de depósito? aún si hubiesen sabido que el fondo estaba -en papeles- en el exterior, ellos depositaban en las agencias del banco en Ecuador.
Correa se sorprendió por la paciencia de estos perjudicados. Contó que él estuvo en el exterior en los años del salvataje bancario, pero si a él le hubiesen congelado y retenido fondos, él hubiera sido mucho más radical:
“Yo hubiera cogido una ametralladora y los mataba a todos esos banqueros…”
Ahora sabe cómo me siento cuando el IESS juega ping-pong conmigo.
Pero mi sorpresa vino después, porque contó que en esa reunión se enteró de lo siguiente: el gerente encargado de la AGD, Osvaldo Padilla, había estado tercerizado intermediado trabajando para la AGD. Su sueldo: $4.000, cuando salió el Mandato Laboral, Padilla había ordenado que lo asuma como trabajador uno de los bancos a cargo de la AGD (no la AGD directamente). ¿Para qué? Pues la semana siguiente el propio Padilla ordenó que vayan a liquidación varios bancos en saneamiento, incluyendo el banco que le contrató como empleado. El resultado: Como el mandato reconocía una estabilidad laboral de 1 año para los ex tercerizados intermediados, ¡recibió $60.000 por despido intempestivo!
Y ese burócrata dorado era el que buscaba argumentos para no pagarle su plata a los depositantes del Fondo Solidez. Creo que la ex gerenta de la AGD, Gloria Sabando, debe estar con semáforo amarillo, pues ella recomendó a Padilla para que la reemplace en la AGD, cuando ella se fue a la Superintendencia de Bancos, y eso sin hablar del salvataje de Mutualista Benalcázar, en el que se repartió la carne a un banco privado y el hueso a un banco público.
Como es de esperarse, el affair Padilla no se resolverá mediante ametralladora:
“Hay que mandarlo al tarro por pillo…”
Como estos funcionarios son expertos en llevarse recursos del Estado, seguramente lo hicieron con tal precisión quirúrgica que -en papeles- debe estar todo legal. Ojalá encuentren la forma cómo hacerle devolver al señor Padilla todo lo que él ordenó hacerse entregar, mediante alguna forma legal, como puede ser:
- Lesividad del acto que ordenó incorporalo a la nómina del banco cerrado,
- Que el contrato con el banco cerrado sea considerado una nueva intermediación (Padilla, después de todo, no trabajaba para el banco sino para la AGD) y por tanto se ordene que lo asuma directamente la AGD, una vez ahí, hacerle un sumario administrativo y sacarlo,
- Juicio por peculado…

