EL SHOW DEBE CONTINUAR!
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Somos testigos de todas las barbaridades políticas que se están dando en nuestro País en el cual las instituciones llamadas a poner el orden ahora juegan con la democracia, saltan algunas preguntas en la mente de muchos ecuatorianos, Hacia dónde vamos?, Qué juego es el que estamos viendo? Qué acción debemos tomar ante ésta situación política que se vive actualmente en el país? Las respuestas muchos de nosotros no las tenemos porque lo único que tenemos claro es la gran incertidumbre en la que vivimos y el gran show que algunos están disfrutando, digo algunos porque para otros éste show que se inició hace ya mas de dos meses continúa y es una prueba mas de que la democracia está siendo mal utilizada por quienes desempeñan importantes cargos públicos. Por el tema de la consulta popular para votar por la Asamblea Constituyente se han dado una serie de situaciones en las cuales han intervenido el congreso nacional, el gobierno nacional el Tribunal Supremo Electoral y el Tribunal Constitucional, cuyos miembros se enfrascaron en un verdadero show en el cual cada uno quiere hacer gala de ostentar mayor poder, sin que hasta ahora sepamos muchos de los ecuatorianos porqué y para qué se dan éste tipo de situaciones, surgen mas preguntas, éstas son situaciones que debemos soportar los ecuatorianos, éste es el trabajo que deben desempeñar los representantes del pueblo? Tienen aquellos que se encuentran envueltos en éste show, patente de corso para poder hacer y manejar las situaciones a su conveniencia? Cuánto tiempo mas debemos esperar para ver que los políticos se pongan a trabajar en lo que deben? El trabajo de los elegidos despueblo es sin duda, pensar en soluciones que beneficien a todos los ecuatorianos. Será que así como votamos para elegir a éstos representantes nuestros, podemos votar también para destituirlos por no dedicarse a hacer lo que tienen que hacer? Hasta cuando seguimos siendo pacientes espectadores de que las cosas cambien en nuestro país? O tenemos que resignarnos porque el show debe continuar?

 

Carlos Cabanilla León, Econ. Mae.

Docente Universidad de Guayaquil



Entrevista a Benjamín Rosales en Contacto Directo
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Hoy, Viernes 13 de Abril del 2007 participó Benjamín Rosales en Contacto Directo. Aquí un extracto de la entrevista.



Plenos Poderes
Martes Abril 03rd 2007, 15:12
Guardado en: Asamblea Constituyente, Constitución, Reforma Política, Acuerdos, Coyuntura
Escrito por: Benjamín Rosales

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Considerando que es muy probable la aprobación mayoritaria a favor de una Asamblea Nacional en la consulta popular que se realizará en las próximas semanas, es tema de debate si la misma debe tener plenos poderes o no.  De esta definición dependerá en gran parte el éxito o fracaso del trabajo constitucional de esta nueva Asamblea cuyo principal objetivo será realizar cambios fundamentales que fortalezcan la democracia y sus instituciones y crear herramientas que permitan combatir con eficiencia la corrupción. 

Para lograr ese propósito, los asambleístas deberán actuar con sabiduría, dialogar con mesura y afán de concertación para responder las expectativas ciudadanas.  Eso no podrá ocurrir si
la Asamblea envía a los congresistas a su casa y asume su trabajo.  Tendrían los asambleístas que preocuparse de atender las necesidades legales del momento, asumir responsabilidades en emergencias y del presupuesto, fiscalizar a funcionarios públicos y realizar los requerimientos políticos propios de esa fundamental función estatal.  Fácilmente se convertiría en un clon del Congreso actual y no pudiera realizar efectivamente el trascendental trabajo constitucional que la nación requiere.
 

Una Asamblea Nacional tiene por definición plenos poderes y la que se avecina los debe tener para adecuar algunas leyes orgánicas con los cambios constitucionales que realizará.  Si se determina el establecimiento de distritos electorales para que la elección de congresistas y consejeros sea representativa de la ciudadanía, por ejemplo, deberá dictarse una ley especial;  si se aprueba la democratización de organizaciones políticas, deberá reformarse la ley de elecciones y partidos políticos, esto es importante para poder aplicar los cambios de inmediato evitando que el Congreso se demore años en hacerlo, precisamente por necesidades políticas coyunturales que sin duda se presentarán.   

Si
la Asamblea va a tener éxito construyendo un marco constitucional que fortalezca la democracia instituyendo la estabilidad política necesaria para el desarrollo económico de la nación, no puede pretender cambiar jueces o destituir diputados ni al Presidente que han sido elegidos constitucionalmente.  El Ecuador no comenzará con esta Asamblea; somos una nación jurídicamente constituida hace casi ciento ochenta años y esa realidad histórica no la cambiará
la Constituyente.  Debemos seguir funcionando bajo la actual constitución mientras no sea aprobada por referéndum una nueva, recién entonces, si cambia el sistema de elegir congresistas, se deberá convocar a elecciones para sustituirlos. 
La Asamblea debe tener plenos poderes para fortalecer la democracia no para establecer una dictadura.
 Solo si existieran intenciones dictatoriales entre algunos que propugnan esos plenos poderes se puede entender que se pretenda que
la Asamblea sustituya al Congreso en sus atribuciones, lo lógico sería que se restringa las funciones de éste de tal manera que no se inmiscuya en cambios a leyes fundamentales, las que deberán hacerse luego de las reformas constitucionales.
 

Frase resaltada:
La Asamblea debe tener plenos poderes para fortalecer la democracia no para establecer una dictadura



Cambios en Cultura Política
Jueves Marzo 29th 2007, 17:41
Guardado en: General, Asamblea Constituyente, Constitución, Políticos, Ciudadanía, Acuerdos, Partidos, Coyuntura
Escrito por: Benjamín Rosales

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Benjamín Rosales

Se avizora que el año que iniciamos será uno de grandes cambios políticos en el Ecuador. Ya sea el Congreso o más probable una Asamblea Nacional, deberá realizar reformas constitucionales que son necesarias para fortalecer la democracia en el Ecuador. Los cambios más reclamados son: voto voluntario para que se respete la libertad individual, elecciones pluripersonales por distritos para eliminar la poco democrática plancha, autonomías regionales y fortalecimiento municipal para servir mejor a los ciudadanos, despartidización de cortes, tribunales y organismos de control para disminuir la corrupción y democratización de partidos para acabar con caciques políticos y sus avasallados seguidores.

Lo más importante y lo más difícil es seguramente esto último porque implica un cambio radical en la cultura política ecuatoriana. Sin verdaderos partidos en los que se respete la opinión individual, se toleren discrepancias y se practique internamente la democracia, no alcanzaremos la madurez política necesaria para lograr estabilidad que permita el desarrollo social y económico del país.

Si nuestros partidos fueran democráticos, eficaces y eficientes para impulsar el bienestar ciudadano, no necesitaríamos sino dos o tres agrupaciones, puesto que no hay más que esas diferentes tendencias políticas. En Ecuador lo que en realidad existe son organizaciones populistas que responden a personas o pequeños grupos, y otros que se iniciaron con base ideológica y espíritu democrático y luego se convirtieron en instrumento de poder personal de líderes ensimismados; pero no hay agrupaciones políticas amplias que se ocupen de capacitar a sus afiliados y estudiar los problemas nacionales para encontrar bienestar y prosperidad para los ciudadanos.

La construcción de verdaderos partidos es una necesidad democrática del Ecuador y de otros países latinoamericanos que sufren esta misma falencia y no es una tarea fácil puesto que no sólo implica cambios en disposiciones constitucionales o legales sino en la cultura misma de líderes y ciudadanos. El individualismo tiene raíces profundas por lo que es difícil para muchos aceptar liderazgos colectivos, los más jóvenes son más dados al trabajo en equipo pero ésta no es aún una práctica generalizada. En los partidos tradicionales se denomina Jefe Supremo al Director, este nombre se presta para actitudes autoritarias; no existe la costumbre de elegir democráticamente a dirigentes y candidatos sino que el mandato del líder y componendas internas resuelven quienes son los asignados.

Si queremos fortalecer la democracia, lograr estabilidad política nacional y enrumbar el desarrollo social y económico del país debemos cambiar nuestra cultura política, eso es tanto o más importante que los cambios constitucionales que el Congreso o la Asamblea Nacional deberán realizar en el 2007.

Frase resaltada:

Sin verdaderos partidos no alcanzaremos la madurez política que permita el desarrollo social y económico

Cambios en Cultura Politica Publicado en diario el Comercio 30-12-2006



GRAN ACUERDO NACIONAL
Miércoles Marzo 14th 2007, 21:49
Guardado en: Asamblea Constituyente, Acuerdos, Rafaél Correa, Coyuntura
Escrito por: César Montúfar

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César Montufar

El presidente Correa debe entender urgentemente que la polarización no llevará al país al cambio de modelo político, económico y social que ha propuesto. Debe estar claro que la retórica del candidato no es suficiente para gobernar un país atascado, sin posibilidades de cambio. El presidente Correa no tiene otra opción que abrir su discurso al liderazgo de un acuerdo nacional más amplio alrededor de la Asamblea Constituyente. De lo contrario, su propuesta de transformación quedará atacada en la maraña que le tenderán las fuerzas políticas tradicionales con Lucio Gutiérrez a la cabeza. El diagnóstico es simple. Todo gobierno debe interactuar con el Congreso. Aún cuando el proceso constituyente caminara rápido, sin obstáculos y de acuerdo al libreto presidencial, el país tardará alrededor de un año y medio en producir una nueva Constitución y en reorganizar sus instituciones. ¿Qué va a hacer Correa mientras tanto? ¿Quedará el país inmovilizado, solo pendiente de la Asamblea y de su reforma? No, a Correa le tocará sentarse a dialogar y negociar con las fuerzas parlamentarias y para mala suerte del Presidente, en el actual Congreso, la fuerza dirimente es el PSP y Lucio Gutiérrez. Tarde o temprano le va tocar dialogar y acordar con las “víboras”y “traidores” a quienes descalificó y, entonces, todo el andamiaje de su discurso y su misma identidad política pudieran venirse abajo. En esa vía y para colmo, Correa terminará entregando a Gutiérrez no solo la conducción de la Asamblea sino de los proyectos más importantes que deba tramitar en la Legislatura. ¿Qué explicación dará, entonces, Rafael Correa a sus electores? ¿Qué nos dirá a los ecuatorianos que vimos en el “gutierrato” la peor incubación autoritaria de nuestra historia reciente cuando el Coronel funja del gran arquitecto constitucional del Ecuador?

Al Presidente no le queda más que abandonar su discurso de descalificación y vestirse de la talla de un estadista convocando al país, a todas sus fuerzas políticas, sociales y económicas a un gran acuerdo que viabilice el “cambio de época” que tanto preconiza. Si no lo hace y persiste en su estrategia de polarización, quedará a la merced de pactos de trastienda que ya no podrán maquillarse con insultos de bambalina. Las expresiones contra Gutiérrez en Zumbahua pueden pasar una vez; la segunda, olerán a doble discurso e hipocresía. Con macabra sal quiteña, a raíz del viraje de PSP a favor de la Asamblea, alguien decía que por fin en el Ecuador se selló el TLC, es decir, el Tratado Lucio-Correa. Si el presidente no enmienda y no abre el marco de un gran acuerdo nacional, que saque las negociaciones políticas, indispensables en todo régimen democrático, del ámbito exclusivamente parlamentario, el TLC será el sino trágico del Gobierno; el maleficio del que no podrá escapar y que pondrá en la boca y en la actitud presidencial un sabor a continua inconsistencia y doble discurso. Rafael Correa tiene una oportunidad histórica: invertir su volátil capital político en liderar un acuerdo nacional por el cambio.