Un texto escrito para los hijos, los hijos de las huelgas y la reforma agraria
Por: Santiago Ortiz
Hola Fernando.
Pasó bastante tiempo de lo que eras un chamo cuando andábamos pintando consignas de colores en las calles de Quito.
Te cuento que el acto del Fernando Velasco nos removió las tripas, en mayor o menor medida, a todos los de mi generación. El Conejo, como le decíamos, nos permite mirarnos a lo que fuimos hace tres décadas,: jóvenes, revoltosos, vitales, mochileros, soñadores derribando fronteras, inventando un pasado diferente para echar raíces e imaginar nuevos futuros.
No hay Comentarios aún - ¡Sea el Primero en colocar uno!
