Verguenza propia
Por: Alfredo Vera
Si la vergüenza ajena abruma, asfixia, desespera (cuando gobernaba Abdalá Bucarám amanecíamos abochornados con cada desbarrada, hasta que la paciencia estalló), peor sucede con la vergüenza propia, pues nace la obligación de expiar culpas.
No hay comentarios hasta ahora
Dejar un Comentario
Deje un comentario
Saltos de línea y párrafo automáticos, la dirección de e-mail no se mostrará.

