Policias ecuatorianos procesados por abusos a los derechos humanos
Escrito por: Edwin Lukcio 4 07 2007
Tomado de: El Comercio http://www.elcomercio.com
Alejandro (nombre cambiado por seguridad) tiene una herida que lo marca desde hace tres años. Una gruesa cicatriz en su pierna derecha es la prueba del maltrato físico que recibió de un capitán de la Policía y otros 40 oficiales cuando lo apresaron, según él, “injustamente; por oponerme a la guerra en Iraq”.
Él no recuerda el nombre del uniformado; pero dice que eran las seis de la tarde cuando seguía frente a la Embajada de EE.UU. junto a otros jóvenes protestando.
“Ya no había mucha gente, creo que los policías ya querían irse por eso trataron de dispersarnos con gas, pero yo no me moví”. Al ver esa reacción los “chapas me golpearon, me dieron toletazos y me esposaron”, relata Alejandro.
Este muchacho, que ese entonces tenía 21 años, fue parte de las 58 personas que en el 2003 fueron agredidas físicamente por parte de miembros de la Policía, según cifras de las denuncias que recibió la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos.
Las denuncias de maltrato por parte de policías han aumentado, a pesar de que los uniformados son capacitados desde hace tres años en Derechos Humanos.
Por ejemplo, en el 2004, la Cedhu recibió 321 denuncias; en el 2005, 634; y en el 2006, se presentaron 1 883 quejas.
Sin embargo, pese al número de denuncias hay muy pocos policías enjuiciados. Según cifras de la Policía, el 2004 fueron procesados por abusos a los derechos humanos 29 policías, 37 durante el 2005 y 38 en el 2006.
A pesar de la capacitación, ¿por qué han aumentado las denuncias por agresiones? Para Esthela Garzón, funcionaria de Cedhu, el problema radica en el tipo de entrenamiento que reciben, especialmente los miembros del Grupo de Apoyo Operacional (GAO).

“Los métodos de entrenamiento irrespetan la vida. Hasta el siete de julio del 2006, el personal del GAO estuvo involucrado en 29 ejecuciones extrajudiciales y 14 casos de tortura”, sostiene.
Garzón señala que también se producen agresiones permanentemente en las manifestaciones. Alejandro da fe de eso. “Cuando estaba detenido, me hicieron acostar en el suelo, ahí me echaron gas lacrimógeno en la cara, me patearon a mí y a otros dos chicos también detenidos”, cuenta.

No se deben olvidar casos de abusos de autoridad como la desaparición inexplicable de los hermanos Restrepo, Consuelo Benavides o la represión a marchas y manifestaciones de las cuales hemos sido testigos fieles a lo largo de las últimas décadas, esa política de acatamiento de leyes a base del garrote debe ser eliminada en un país que se dice democrático y de libre pensamiento, debe ser respetada ante todo la diversidad de pensamiento y acción siempre y cuando esta no vaya en contra del orden público; hay muchos elementos policiales dignos de rescatar no se trata de generalizar porque como en toda institución, existen dentro de la Policia Nacional elementos muy rescatables, si se deben tomar sin embargo estos nefastos antecedentes como lecciones y voces de alerta para clamar por justicia y evitar que se repitan