Y eso?
Miércoles, 28 de Marzo de 2007¿Será que acá uno puede decir lo que sea? LO QUE SEA?
Bueno primero el nombre. Acá en nuestra Banana Republic parece que Mefistófeles nos ha llevado hacia el Averno. Los ecuatorianos estamos profundamente compenetrados con el estilo de vida predominante en el Hades. Putas, degenerados, políticos y adictos “queriendo orgías”, como decía un célebre personaje de Asterix mientras se lamentaba de que ya nadie aprecia el teatro clásico. Y bueno, Mefisto nos ha conquistado y vamos caminando, cual obedientes ovejitas, hacia nuestra propia destrucción. Cual ovejitas humanas bien descriptas por Ortega y Gasset. He ahí el nombre.
La razón por la cual estamos todos acá es la famosa Constituyente. Ya ni yo mismo sé qué significa, y eso que me considero un tipo informado. Sé que es un slogan de campaña. Y ganador. Pero en este punto de la vida política nacional no sé más. Excepto que en Venezuela fue I-GUA-LI-TO y como ovejitas humanas toooodos los venecos fueron a dar al lodo. Y que en Bolivia casi casi (y aún queda la posibilidad) puede ser igual. Acá no sé. Puede o no ser igual. Hay quienes creen que tendrán trabajo, casa propia y buen carro con la Asamblea. Menuda decepción tienen por delante.
Yo, como muchos, y con un poco de vergüenza, tengo que confesar que tengo un pariente en el gobierno. Bien alto en el gobierno. Y bien cercano a las decisiones. Yo me encuentro al otro extremo, bien lejos. Debo ser odiado por “neoliberal” u “oligarca” o “pelucón” o una de esas palabritas que se utilizan ahora para desacreditar a los interlocutores, así que no me contactarán para pedir cargos.
Les contaba de mi pariente en el gobierno, para ilustrar un tema que me tiene un poco a mal andar. El tipo en cuestión no es cuestionable. Su honradez, por la cual casi pongo las manos en el fuego (podríamos incluso eliminar el casi) es probada y no tengo duda. Los métodos últimos de desinstitucionalización, insulto, descrédito y flagrante festejo de ilegalidades e inconstitucionalidades, condimentado con las manipulaciones encaminadas a estatizar medios de comunicación, el tema minero y demas, deberían ser causal para que no solo mi pariente sino un superministro, dos asesores del MinGob y un par de ministros y embajadores den un gran yucazo junto a un elegante paso al costado, para desentenderse de una forma de hacer política que han criticado por décadas y de prácticas que hasta hace un par de meses les arrojarían a las calles para “defender los DDHH y la libertad de prensa”.
Chuta. Han estado defendiéndolos cuando les convenía. Por si eso no fuera maluco, mis manos pueden estarse quemando, pero sigo defendiendo la honestidad y rectitud de quien día a día me decepciona con sus actos y con su permanencia en un entorno que habría combatido fervientemente hasta hace bien poco. Esa es mi confusión. Se utilizan cuanta artimaña y leguleyada existen, y se actúa ilegalmente sin el más mínimo asco, con el pretexto de seguir un mandato. Prácticas ajenas a su discurso de años. ¿Estará eso en su conciencia? ¿Habrá sido objeto de pesadillas, hiperventilaciones y profundas depresiones? O será un ejemplo más de esa frase maravillosa de un político gringo del siglo pasado, que decía que los comunistas mienten porque su moral es distinta al resto de la gente. Para ellos mentir es moral si sirve para el avance del Socialismo.
