¿Si estamos por la transformación radical de las instituciones, no deberíamos votar por los candidatos gobiernistas?

30. Agosto 2007 Democracia, Asamblea Constituyente, Constitución, Deberes y Derechos, Economía, Gobierno, Energía, Bienestar Social, Ciudadanía, Corrupción, Desarrollo, Acuerdo, Pativideo, Política, Banca

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No; no debemos votar por las listas del gobierno.

¿Por qué? En primer lugar, más allá de insultar a los periodistas, a los medios de comunicación, a los bancos, a los otros poderes del Estado, al Banco Central del Ecuador, y a otras instituciones y ciudadanos, el gobierno no ha impulsado realmente una transformación de las instituciones del Estado. Las mafias siguen al frente de los principales negocios del Estado – petróleo, gas, telecomunicaciones, aduanas, empresas eléctricas, etc.- éstas no han sido tocadas. Incluso hay algunos sectores que se han enriquecido (por ejemplo, quienes emitieron seguros sobre el pago de los bonos y quienes compraron los bonos de la deuda externa cuando los precios bajaron, en medio de todo el ruido sobre el supuesto no pago de la deuda).
En segundo lugar; porque las únicas reformas institucionales que ha realizado son contrarias a cualquier proceso de fortalecimiento institucional. El fraccionamiento del Ministerio de Educación y Cultura; el fraccionamiento del Ministerio de Industrias, el fraccionamiento de la política fiscal con la creación del Ministerio del Litoral; respondiendo más a una clásica lógica clientelar típica de la partidocracia más caudillista y reaccionaria (¿en qué se diferencia ésta política de aquella de creación de Unidades Ejecutoras del Gobierno de León Febres Cordero?) que a una real propuesta de ruptura del viejo pacto de poder rentista neoliberal y corrupto; y, de su consecuente re-ordenamiento del ejercicio del poder.
Y, en tercer lugar por su incapacidad técnica; revelada; por ejemplo; en la deficiente, inútil y contraproducente propuesta de reforma financiera preparada por su equipo de gobierno; que teniendo un objetivo claro y exigido por la ciudadanía como es el de la reducción de las tasas de interés; lo hizo tan mal, que queda la duda sobre su verdadero interés. Hay otros ejemplos de ésta incapacidad gubernamental; la gestión del cineasta improvisado Ricardo Patiño y sus ”asesores” al frente del Ministerio de Economía y Finanzas; la imposibilidad de impulsar una real propuesta de control del contrabando; la frustrada reforma tributaria, etc..

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