Crear un nuevo país libre, democrático, incluyente, abundante para todos

23. Enero 2008 Asamblea Constituyente, Constitución, Medio Ambiente, Economía, Bienestar Social, Acuerdos, Desarrollo, Social

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BOLETIN DE PRENSA 

“Recuperar la Soberanía Económica”Diego Borja CornejoAsambleísta por PichinchaMovimiento Poder Ciudadano 

 

“Recuperar la soberanía económica, integrar a las fuerzas del trabajo al proceso de desarrollo económico, poner todas las formas de propiedad –privada, estatal, comunitaria, cooperativa- al servicio de la creación y distribución de la riqueza, reconstruir una institucionalidad democrática y proclive a la innovación científica y tecnológica y a la gestión del talento humano, son los principales desafíos del sistema económico de desarrollo en el Ecuador al iniciar el siglo XXI”, señaló el economista Diego Borja, asambleísta por la Provincia de Pichincha, durante el foro “Modelo de Desarrollo en la nueva Constitución” por invitación del ILDIS-FES y la Revista La Tendencia 

El evento tuvo como finalidad poner en conocimiento público las propuestas constituyentes sobre el modelo de desarrollo que constará en la nueva Constitución, las cuales fueron motivo de un panel integrado por Alberto Acosta, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diego Borja, asambleísta por Poder Ciudadano, Pedro Páez, Ministro Coordinador de Política Económica, Pedro Morales, presidente de la Mesa Constituyente “Régimen de desarrollo” y Pablo Lucio Paredes, asambleísta por “Futuro Ya”. 

El mundo está asistiendo a cambios de enorme trascendencia marcados por la enorme transformación en las tecnologías de la información y la comunicación que han hecho que han convertido al planeta efectivamente en un pañuelo, sostuvo Diego Borja. Estas, han acortado las distancias, han provocado que los acontecimientos en cualquier parte del planeta se conviertan en eventos en tiempo real para todos y han hecho que los horizontes de buena parte de la humanidad dejen de ser locales para convertirlos en globales. Los nuevos fundamentos esenciales del desarrollo, de la economía, son ahora el tiempo, el espacio y el conocimiento.  

De igual forma, los problemas como el calentamiento y el obscurecimiento global, a pesar de que tienen sus causantes en los países de mayor industrialización, despliegan sus efectos atroces sobre la totalidad del planeta. En ese sentido, provocan también un contexto de alcance universal. 

Por otro lado, la humanidad está asistiendo a un trascendental cambio cultural, que ha puesto en entredicho los paradigmas del período anterior. Grandes segmentos de la población consideran que desarrollo no es acumular más bienes, sino vivir bien. Esto implica, ciertamente la satisfacción de las necesidades materiales, pero incluye enriquecer las relaciones humanas, ejercer la libertad individual como compromiso social –parafraseando al premio Nóbel de Economía Amartya Sen-, pensar que el futuro está por crearse y no solo es una extensión del pasado, vivir la transformación social primero como una transformación individual, pensar que es posible una conducta sostenida de ganar – ganar y sustentar la producción de bienes, servicios y sentidos, en la equidad de las oportunidades para que todos y todas desplieguen su talento, condición que hace único e irrepetible a cada individuo. 

El drama, es que un amplio segmento de la población mundial sigue estando excluida de los beneficios de este cambio y solo recibe sus perjuicios.  

Al considerar el desarrollo en el Ecuador hay que partir de que esta es una sociedad donde grupos sociales se mueven a distintas velocidades, sostuvo Diego Borja. “Hay unos pocos, privilegiados, que viven como cualquier segmento aventajado de los países económicamente más avanzados; hay otro, no muy grande, que se asemeja a una clase media mundial; y hay uno muy amplio que restringe la vida de las personas a la supervivencia, la que la sociedad le ha negado el ejercicio pleno de sus derechos”. Por ello –dijo Diego Borja-, “la creación de un nuevo sistema de desarrollo implica partir de las distintas velocidades de los diferentes segmentos, para crear una sociedad que incluya a todos, que genere oportunidades para todos y que permita el despliegue de la capacidad creadora de todos”. 

Al esquematizar los mayores problemas del sistema de desarrollo en el Ecuador el asambleísta por Pichincha señalo cuatro. En primer lugar, la exclusión continúa de las fuerzas del trabajo del sistema de desarrollo. En segundo lugar, la propiedad, en todas sus versiones –privada, estatal, comunitaria y cooperativa-, restringida a entregar beneficios solamente a quienes la poseen o la controlan, limitando su función de creación y distribución de riqueza. En tercer lugar, la enorme exclusión e inequidad social, “cuyas vergüenzas mayores son la pobreza de cerca del 40 % de la población y que mientras el 1 % de los ecuatorianos se apropia del 19 % del ingreso, el 20 % más pobre se apropia de apenas el 1,6 % del ingreso”; pero que implica también la discriminación por género, etnia, edad, opción sexual, región y condición física o mental de las personas y a los excluidos de la administración de justicia –siete de cada diez presos no tienen sentencia-, de los servicios públicos –el registro civil, los permisos de funcionamiento, las licencias, etc.-, de los servicios como la seguridad social –solo 18 % de toda la población afiliada al IESS-, de la seguridad física –miles de víctimas de la delincuencia en todos los estratos de la población-, del sistema financiero, de la infraestructura –carreteras, transporte- y del ambiente sano por la destrucción provocada por la economía extractiva y la contaminación en las grandes ciudades. En cuarto lugar, “la enorme fragmentación y pulverización de las instituciones, sobre cuyos pedazos, se levantó la captura del Estado en beneficio de grupos oligárquicos y rentistas, que han acumulado grandes riquezas, de manera ilegitima e incluso ilegal, en desmedro de la mayoría”. 

La Asamblea Constituyente tiene la oportunidad de empezar a producir el gran cambio. “Optemos por el presente y empecemos a crear ese nuevo país libre, democrático, incluyente, abundante para todos”, indicó finalmente el Asambleísta Diego Borja.

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