Administración colonial española

En primer lugar, mira el cuadro que establece, de forma esquemática, la organización de la administración colonial española. A la cabeza de todo el sistema estaba el monarca. Él, o ella, estaba asistido por el Consejo de Indias, una comisión consultiva formada principalmente por juristas. El rey y el Consejo residían normalmente en España. En las colonias americanas los altos funcionarios eran los virreyes. Hasta el siglo XVIII, había dos virreinatos: Nueva España (es decir, México) y Perú (es decir, la Sudamérica española).

En el siglo XVIII se añadieron otros dos: Nueva Granada (centrada en Santa Fe de Bogotá) en 1739, y Río de la Plata (centrado en Buenos Aires) en 1776. Los virreyes eran ante todo funcionarios ejecutivos, pero también tenían poderes judiciales y legislativos. Además, eran vicepatriotas de la Iglesia y tenían el control directo del tesoro colonial. Por debajo de los virreyes se encontraban las Audiencias: tribunales regionales de apelación que también servían, especialmente en las zonas alejadas de las capitales virreinales, como consejos ejecutivos, con algunos poderes legislativos.

En el nivel más bajo de la administración local, dentro de las áreas de las Audiencias, se encontraban los oficiales de distrito llamados alcaldes mayores o corregidores. Eran ante todo funcionarios ejecutivos, pero también ejercían de jueces locales y podían dictar reglamentos locales. Además de todo esto, en las fronteras del imperio había varias regiones administradas por gobernadores, que eran esencialmente ejecutivos, pero con un fuerte papel militar también, ya que las fronteras a menudo necesitaban ser defendidas de los extranjeros y en algunos lugares de los indios.

También encontrará aquí dos mapas, de hacia 1650, uno de América Central y el Caribe, y otro de América del Sur, que muestran los límites de los dos virreinatos originales, y las jurisdicciones (es decir, los territorios) de las distintas Audiencias.

El último punto es una traducción de las instrucciones dadas por el emperador Carlos V a don Antonio de Mendoza, primer virrey de Nueva España (México) en 1535. Las instrucciones revelan no sólo lo que la corona española pretendía que hiciera un virrey en aquellos primeros años del imperio, sino también las nociones de la corona sobre la utilidad de las colonias para España. Identifica los puntos principales de ambos aspectos del documento.

Tras la derrota militar de los imperios inca y azteca, España consolidó su control sobre una amplia franja de territorios en América. El Consejo de Indias de Madrid dirigía el gobierno de estas colonias, con órdenes canalizadas a través de virreyes designados que ejercían la autoridad en nombre de la monarquía. En la práctica, sin embargo, la gran extensión del imperio significaba que la toma de decisiones administrativas estaba frecuentemente descentralizada. Los manuscritos y los primeros libros impresos conservados en Dumbarton Oaks ilustran la compleja interacción de las identidades raciales y étnicas, el poder y los privilegios en el periodo colonial español.